Invertir en un despacho de abogados

(Artículo de José Luis Pérez Benítez publicado en el diario Cinco Días el 6-9-2016)

El pasado 24 de febrero, Slater & Gordon, primera firma de abogados del mundo en cotizar en Bolsa, declaró la suspensión de su cotización –tras su desplome– en el Mercado de Valores de Sídney. Desde entonces no se ha recuperado. Aquella caída dio lugar a que gran parte de los abogados del mercado jurídico internacional vieran este hecho como una evidencia más –casi una consecuencia ineludible– de la dificultad de que el capital, el inversor ajeno a la abogacía, entre de forma exitosa en las firmas de abogados.

Los servicios profesionales, y en concreto los servicios de abogados, se rigen por normas económicas especiales y distintas del resto de servicios y de empresas de producto. Esta especialidad históricamente se ha tratado como una asimetría de información, próxima a los fallos de mercado. El hecho de que las empresas de servicios profesionales sean intensivas en capital humano y no en capital financiero, así como que exista información asimétrica entre las partes, ha llevado a que se rijan por normas económicas dispares y que haya sido necesario que el mercado genere unas normas éticas superiores o distintas a las de la confianza general.

El propio mercado ha resuelto este problema con la generación de dos instituciones que han ido surgiendo de forma evolutiva: por un lado, la deontología profesional, como ética especial en las relaciones con terceros, y por otro lado, la figura del partnership, como modo de organización y de propiedad de la asociación de este tipo de profesionales.

Estos dos hechos, el que sean los propios profesionales quienes regulan la profesión y la protegen de un mal uso, como si existiera un bien comunal que usar y a la vez mantener, y el que la propiedad colectiva de las empresas o sociedades de abogados sea el modelo que parece funciona mejor, ha llevado a que sea dudoso que el capital ajeno a la profesión, que el socio meramente capitalista en lugar de abogado, sea algo admisible, sino perjudicial en este mercado.

Surge la pregunta: ¿la entrada y participación de socios de capital, ajenos a la profesión de abogado, en las firmas legales, es en sí mismo perjudicial para el mercado, para la sociedad en general y, en concreto, para la sostenibilidad de la firma?

De ser así, ¿es, por tanto, necesario que dicha participación meramente de capital esté limitada? ¿Son los despachos de abogados una rara avis societaria sobre las que las sabias reglas del mercado aconsejan no ser empresas de capital?

Esta ha sido la solución histórica del legislador español, que ha ido cambiando hasta permitir hoy un 49% del capital, justificado, como dice la ley, “en que las singularidades que de antiguo han caracterizado el ejercicio profesional, con acusados componentes deontológicos, no se vean desnaturalizadas cuando se instrumenta a través de una figura societaria”.

En la mayoría de los países similares al nuestro sucede más o menos lo mismo o incluso se es más restrictivo, como en Portugal y Alemania. Otros son más permisivos, como Reino Unido respecto de los solicitors, incluso cotizadas, pero no de los barristers, donde se prohíbe. En Estados Unidos depende del Estado y en Australia se permite incluso en Bolsa.

Sin embargo, no existe ningún motivo, ni razón económica, ni peligro de que el capital desnaturalice la profesión, y salvo que el capital sea suicida –y ser cortoplacista no lo es– no es lógico pensar, ni la historia lo demuestra, que el capital tienda a desnaturalizar la profesión ni a pervertir el orden del conflicto de interés que existe en la abogacía –primando siempre el interés del cliente– ni el conflicto de interés entre los intereses particulares de los socios y la firma en general.

Otra cuestión es que una firma requiera mucho capital para su estrategia y que pueda ser una buena inversión, pues como decía un conocido letrado, “en los despachos de abogados los activos se van a su casa a dormir por la noche”.

La abogacía dentro de cinco años

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El futuro llega muy rápido

Hoy ha publicado Expansión un artículo firmado por Carlos García-León sobre el futuro de la profesión de abogado en un hipotético escenario en 2018 (“El futuro de la profesión. Habrá más fusiones de firmas en el mercado español“, Expansión 24.09.2013) En el artículo hemos participado un grupo de profesionales vinculados desde diferentes perspectivas al sector legal.

Son varias las personas que me han preguntado por cuáles eran las mías (el artículo no identifica las opiniones de cada uno de los participantes), así que voy a explicar brevemente en este artículo cada una de ellas.

Antes de entrar en materia, tengo que confesar mi resistencia a hacer predicciones, dadas las posibilidades de que en el plazo de cinco años ocurra algún hecho “raro, que produzca un impacto notable y con predictibilidad retrosprectiva” (Nassim Taleb, El Cisne Negro).

Cuando era pequeño veía una serie en televisión llamada “Espacio 1999“, en la que, como se puede ver en la foto que acompaño más abajo, tan solo se ha cumplido la predicción con alguna mesa que IKEA puso a la venta más o menos por aquellos años. No tengo que contar mis dos sentimientos al llegar 1999. Un sentimiento de decepción al ver que la conquista del espacio no se había producido como en la serie y otro de alivio por comprobar que no teníamos que vestirnos con pijamas con pantalón de campana para ir a nuestros trabajos.

Espacio 1999_foto

Space 1999

Dejando de lado mi decepción con las predicciones relacionadas con la conquista del espacio, creo que en general vamos a ver pocos cambios en los despachos en la denominada abogacía de los negocios, y que se consolidarán algunas de las tendencias que ya han comenzado a detectarse. Son las siguientes:

1. [inlinetweet prefix=”” tweeter=”” suffix=””]Llegar a ser socio en la abogacía de los negocios será, posiblemente, mucho más difícil [/inlinetweet]en el escenario 2018, convirtiéndose en un “juego de suma cero” (un socio entra si otro sale). En una economía que no crece (ya son varios años) es muy difícil que los despachos aumenten su negocio y puedan seguir aumentando las estructuras que han creado en la última década (en especial si atendemos a la configuración de los partnerships creados tras la eliminación de los socios profesionales en despachos como Garrigues, Cuatrecasas y DLA Piper).
2. [inlinetweet prefix=”” tweeter=”” suffix=””]Es posible que veamos un incremento de la diversidad de profesiones que van a convivir en un despacho de abogados.[/inlinetweet] En los despachos grandes la complejidad de los asuntos y operaciones en las que intervienen requerirán la presencia de otros profesionales para conseguir generar valor para el cliente.
3. [inlinetweet prefix=””” tweeter=”” suffix=”””]El problema del equilibrio entre la vida personal y la vida profesional es posible que empeore[/inlinetweet] por las necesidades de los clientes (globalización que exige servicios rozando el 24/7 )y la necesidad de mantener márgenes invirtiendo más horas de los profesionales. En los escenarios en los que no es posible mejorar el margen, aumentar el leverage o subir la tarifa (y en el que mantener los ratios actuales ya es meritorio) sólo queda optimizar la utilización para equilibrar los factores de beneficio. Los planes destinados a mejorar esta situación en los despachos (planes de igualdad o de conciliación) pueden convertirse en una ventaja competitiva si los clientes valoran su implementación como un valor a tener en cuenta.
4. En último lugar, es posible que se consolide la tendencia y se generalice la desagregación de tareas, derivando las “commodity” a servicios on-line y reservándose el despacho las de mayor valor. La metodología de la gestión por proyectos modificada y aplicada a los despachos de abogados puede ser clave en este cambio.
Espero que en 2018 no haya muchas decepciones con la predicciones del escenario (y que no tengamos que vestir con la ropa de foto).


Algunos números del sector legal en España

Datos del sector legalPara afrontar con calma el regreso y encarar el trimestre antes de las vacaciones de verano, hemos elaborado una infografía con algunos datos del sector legal español que llaman la atención.

Facturación de los despachos de abogados por tamaño

He preparado una gráfica con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre la facturación de los despachos de abogados en función de su tamaño. Se refiere a los datos del año 2008 (últimos que he visto que están publicados) y el número de personas que se atribuyen a cada despacho admite muchas interpretaciones ya que se refiere a “tramo de ocupación“, definición que puede valer para otros sectores pero que en un negocio en el es importante diferenciar abogados de personal de apoyo puede aportar algo de inexactitud.

No obstante, y como digo siempre, es mejor tener este dato que nada. En el gráfico que he preparado podemos ver cómo se distribuye la tarta de facturación jurídica del año 2008. No hay que dejarse engañar por los porcentajes, por ejemplo, aunque el grupo de “menos de 2” es del 36% de la facturación y el de “más de 99” un 16% de la facturación, la composición real de cada grupo (por número de personas) pondera bastante el dato. Es decir, que el 36% de facturación de “menos de 2” se lo tienen que repartir muchísimos más abogados que el 16% de “más de 99” (de media los despachos de abogados en España tienen 1,9 abogados, no digo más).

Distribución de la facturación despachos abogados por tamaño. Fuente INE. Elaboración: Pérez + Partners Consultants.

Distribución de la facturación despachos abogados por tamaño. Fuente INE. Elaboración: Pérez + Partners Consultants.

Para los que quieran saber, además, la cifra de facturación (en miles de euros) de cada uno de los grupos, son los siguientes:

Distribución de la facturación de los despachos de abogados 2008, en miles de euros. Fuente INE. Elaboración: Pérez + Partners Consultants

Distribución de la facturación de los despachos de abogados 2008, en miles de euros. Fuente INE. Elaboración: Pérez + Partners Consultants

Los datos que ofrece el INE en la estadística de su página en cuanto a facturación (10.500 millones de euros) son los que aparecieron en algunos medios, pero he considerado preciso eliminar algunas categorías como lo facturado por Notarios, Registradores y otras actividades que no eran estrictamente de despachos de abogados (si bien se han facturado por el concepto de servicios jurídicos, no sirve de nada si nos centramos, como es el caso, en despachos de abogados). Así, la cantidad queda en 7.337 millones de euros, que si lo dividimos entre los 120.000 abogados ejercientes que había en 2008, obtenemos una facturación media aproximada de 61.000 euros por abogado ejerciente. Repito, facturación media, con las injusticias que provocan las medias.

Son datos que se pueden mejorar, que no aportan toda la exactitud que nos gustaría tener, pero que son suficientes para hacernos una idea del mercado en el que competimos.

Versiones de la retribución de los abogados

Como ya hemos comentado en numerosas ocasiones, la retribución de los abogados es, en general, una materia opaca. Todos los despachos necesitan una referencia sobre los precios del mercado laboral (es un mercado en el que hay que competir igual que en el mercado de los clientes) para saber si lo que están ofreciendo es acorde a los perfiles que están solicitando.

Por otra parte, los socios de los despachos necesitan saber también si su retribución (el beneficio por socio) está dentro de los parámetros de otros despachos similares, y de esta manera evaluar si lo estamos haciendo bien o necesitamos mejorar nuestra estrategia o el marketing de nuestro despacho de cara a tener unos ingresos acordes a nuestra valía. Como todos necesitamos referencias en las que apoyar nuestras decisiones, en ocasiones preguntamos a otros abogados con despachos similares, o bien los despachos ven lo que pueden pagar y se limitan a contratar lo que pueden, o bien como alternativa podemos consultar fuentes externas sobre estudios de retribución.

Esta fuente externa de datos es la que me ha llamado la atención hoy, porque dependiendo de la fuente que consultes, te encuentras con datos muy diferentes. Veamos dos ejemplos:

La primera fuente de datos consultada es el “Análisis comparativo de las retribuciones en los despachos de abogados en España” (Noviembre de 2009), realizado por Bao & Partners / Signium International. Como se dice en la propia muestra, se han analizado las retribuciones de 6.500 profesionales y se contempla tanto la retribución fija como la variable, y se ofrecen tres escenarios de retribución (mínimo, medio y máximo). Podemos ver un resumen de los resultados en el siguiente cuadro (1):

La segunda fuente consultada se refiere a la reciente publicación del 5º informe sobre la coyuntura económica del sector de las Asesorías y Despachos profesionales en España (SAGE Soluciones de Gestión Empresarial, Barcelona 2010). Este estudio no es exclusivo de despachos de abogados, pero según se explica en un diario económico en relación a la publicación del informe, dos tercios de las 162.726 empresas de servicios profesionales centran su actividad en asesoría jurídica (excluyendo a las notarías).  Los resultados de este segundo estudio son los siguientes (2):

Como se puede observar, los datos son muy dispares. Por poner algún ejemplo:

– El 58% de los socios de despachos profesionales del segundo estudio cobraría lo mismo (hasta 40.000 euros) que un junior del primer estudio (40.525 euros).

– Los 30.250 euros que se atribuyen como retribución de entrada (menos de un año) del primer estudio citado, serían equivalentes a lo que cobran 36,6% de los socios de despachos profesionales (menos de 30.000 euros).

¿Son contradictorios los estudios?

Pues en principio es difícil aventurarse a dar una explicación cuando no conozco con exactitud a quién se ha preguntado y cómo se le ha preguntado. Pero podemos extraer algunas conclusiones que nos pueden ayudar a entender esta situación:

1.- El sector legal o mercado jurídico es muy grande, y tiene diferentes segmentos que, por explicarlo de manera fácil y rápida, ni se tocan. Es un mercado en el que pueden convivir, por poner un ejemplo, un junior de 40.000 euros con un socio de diez años de experiencia de 36.000 euros.

2.- Que sea un mercado en el que pueden convivir ambas situaciones no quiere decir que estas realidades tengan conexión. El negocio de las situaciones descritas en el punto 1 no es el mismo. No comparten clientes, ni tipo de oferta de servicio. Que ambos presten servicios jurídicos no quiere decir que baste para establecer términos comparativos. No tendría sentido intentar buscar equivalencias en el mercado de las telecomunicaciones si comparamos a Telefónica con una empresa que se dedica a instalar centralitas (cada una de estas empresas tiene un grado de contacto con el cliente diferente y un servicio con una personalización muy distinta).

3.- En las comparativas de retribución, a los abogados siempre les va a parecer que cobran poco, porque están recibiendo señales confusas del mercado. Creo que las altas retribuciones no son lo habitual en el mercado, y hasta hace un par de años, la exigencia de los más jóvenes era muy alta por estas señales confusas, algo que la actual coyuntura económica se ha encargado de explicar a todo el mundo.

En definitiva, en la medida de lo posible hemos de intentar comparar los niveles retributivos con despachos similares al nuestro. Siempre está bien elevar el listón y fijarse en alguien que lo haga mejor que nosotros, puesto que puede ser una fuente de motivación y aprendizaje muy importante, pero si nos fijamos en algo que realmente es otro negocio, nos va a causar una frustración continua y nos va a ayudar a mejorar muy poco.

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(1) Cuadro de datos original del estudio elaborado por Bao & Partners (Análisis comparativo de las retribuciones en los despachos de abogados), noviembre de 2009.

(2) Cuadro de datos original del estudio realizado por SAGE Soluciones de Gestión Empresarial (5º Informe sobre la coyuntura económica del sector de las Asesorías y Despachos Profesionales en España).

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