La relación entre las asesorías jurídicas de empresas y las firmas de abogados: claves de entendimiento

La relación entre despachos de abogados y asesorías jurídicas de empresas es más compleja de lo que a primera vista parece. Las firmas de abogados que tienen como principal fuente de clientes a las empresas deben entender y profundizar en las claves de esta relación. Mejorar esta relación genera mucho más valor para las dos partes.

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Acuerdos o formas alternativas de facturación a los clientes

Los acuerdos o formas alternativas de facturación son la herramienta perfecta para protegerse de los descuentos puros y duros que a menudo solicitan los clientes. Un descuento en los honorarios tiene un impacto muy diferente en el beneficio según quién intervenga en el asunto. Es decir, que un descuento, por ejemplo, del 20% en los honorarios puede provocar un impacto, porcentualmente hablando, muy superior en el beneficio. Contra este demanda de menor precio a través del descuento, tenemos la opción de pactar una forma o acuerdo de facturación diferente (en inglés Alternative Fee Arrangements).

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Los abogados del 2020 (y los del 2011)

Esta mañana he asistido, invitado por Thomson Reuters Aranzadi a un desayuno de trabajo con motivo de la presentación de Westlaw Insignis. Me gustaría agradecer doblemente la invitación. En primer lugar, el agradecimiento formal que corresponde a un detalle de este tipo. En segundo lugar, por haber elegido a Richard Susskind como ponente. Es una decisión valiente, formada y esperanzadora.

Valiente porque en el turno de preguntas se ha evidenciado que no tenemos término medio. Richard Susskind ha expuesto con sencillez cómo se han producido determinados cambios en la forma de prestar servicios jurídicos en los últimos quince años. Cambios que en aquélla época los abogados negaban que a ellos les pudieran afectar, igual que ahora una buena parte de la abogacía española sigue negando que les afecten las cuestiones de las que ha hablado el profesor Susskind. Si eres lector de este blog y usuario de redes sociales, el discurso del profesor Susskind te resultará muy cercano, aunque hay que decir que va mucho más allá, abarcando temas que hemos tratado en este blog y vosotros habéis comentado. La prestación de servicios jurídicos va a necesitar gestionar proyectos, necesita adaptarse a lo que los clientes quieren, profesionalizar su gestión y marketing, y no dar la espalda a las nuevas formas de comunicación entre las personas a través de las redes sociales. Y digo que no hay término medio porque creo que los asistentes estaban divididos en convencidos (previamente a la conferencia) y escépticos absolutos que alegan una pérdida de valores que en realidad no se produce. Por ejemplo, no creo que por apalancar correctamente el trabajo se esté traicionando la confianza del cliente.

Formada, porque detrás de la opción Susskind como ponente hay una gran apuesta de Aranzadi por ayudar a los abogados a realizar su trabajo diario de manera más eficaz. O son útiles para los abogados o no los tendrán como clientes (creo que esta afirmación se puede aplicar también a los abogados con sus clientes). La elección del ponente deja intuir una clara apuesta por la eficiencia del trabajo de los abogados, tarea en la que también estamos inmersos otros profesionales.

Por este motivo creo que la elección del ponente es esperanzadora. El sector debe cambiar, pero no porque lo diga Susskind o los que nos dedicamos al management en despachos de abogados. Debe cambiar porque se puede mejorar el servicio que se presta a los clientes, el conocimiento y la formación de los abogados pueden ser de mucha más calidad gracias a la tecnología y porque los clientes están cambiando más rápido que los abogados.

No tiene mucho sentido negar la utilidad de la tecnología aplicada al conocimiento y a la abogacía. Baste un pequeño ejemplo que me acaba de suceder: Publiqué en Twitter algo sobre la conferencia de Susskind, y Juan Alberto Castro, desde Venezuela, me preguntaba si podía tener acceso a ella vía web. En menos de dos minutos y sin hacerle una consulta directa, Thomson Reuters Aranzadi nos contestaba cuándo estará disponible en la web acompañando un link.

Imaginad algo similar hace diez años, abogados del 2011. Y ya puestos, imaginad cómo prestaréis servicios en el año 2020.

Lo que los clientes dicen y lo que los clientes hacen

Uno de los ingredientes de éxito en un negocio de servicios profesionales es saber anticiparse a la demanda. Si sabemos lo que los clientes quieren, podemos orientar nuestras acciones de marketing a esas necesidades y posteriormente satisfacerlas. Pero claro, hay que saber lo que los clientes quieren, y esto no resulta fácil. Repasando los resultados del último Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (estudio nº 2.861, febrero de 2011), en especial las preguntas relacionadas con la justicia y los abogados, tengo dudas sobre si los clientes dicen lo mismo que hacen.

Una de las preguntas que se formula es la siguiente:

Si se viese Ud. envuelto en un conflicto con otra persona sobre sus derechos o intereses ¿qué haría?
Intentar llegar a un acuerdo con ella , aunque ello supusiese alguna pérdida para Ud.    57.1 %
– Recurrir a una tercera persona (amigo o conocido) que hallara una solución intermedia para los intereses de las dos partes   14,5 %
– Poner el asunto en manos de los abogados y acudir a un tribunal para obtener todo lo que en justicia le corresponde    21,7 %
– N.S.    5,9 %
– N.C.  0,8 %
Opciones del cliente ante un conflicto. Elaboración: Pérez + Partners Consultants Fuente: CIS, Barómetro febrero de 2001

Opciones del cliente ante un conflicto. Elaboración: Pérez + Partners Consultants Fuente: CIS, Barómetro febrero de 2001

Según lo que los clientes dicen, podemos estar en el paraíso de la negociación (57,1%) y mediación (14,5%). El 21,7 % afirma que recurriría a los tribunales. Es decir, casi un 70% de los encuestados parece preferir una solución alternativa a acudir a los Juzgados y Tribunales, aunque ahora queda ver si este dato tiene un reflejo en las estadísticas judiciales españolas.

¿Es realmente así?

En mi opinión, ni mucho menos. La sensación que tenemos todos los que realizamos nuestro trabajo en el sector legal es que se acude en exceso a los tribunales, y que la solución alternativa de la negociación y mediación, cuando se ofrece a los clientes, resta valor. También es cierto que la mayoría de los abogados cree que la formación como letrado lleva implícitos los conocimientos necesarios para negociar, y esto no es así. La formación en negociación requiere unos conocimientos y habilidades que nada tienen que ver con el ejercicio de la abogacía.

Pero para no guiarnos por sensaciones, veamos algunos datos. En primer lugar podemos observar el número de asuntos que han ingresado en los juzgados y tribunales españoles en el año 2009 (última estadística disponible en el Consejo General del Poder Judicial). Los datos son los siguientes:

Asuntos ingresados en los Juzgados y Tribunales año 2009

Asuntos ingresados en los Juzgados y Tribunales año 2009. Fuente: Consejo General del Poder Judicial

Como podemos ver, 9.567.280 asuntos no parecen reflejar ese paraíso de la negociación y mediación que reflejaba la encuesta. Es cierto que una gran parte de los asuntos procede de la jurisdicción penal, donde no hay alternativa a la negociación entre las partes que mencionaba la encuesta. Si restamos estos procedimientos, quedan unos tres millones de procedimientos judiciales correspondientes al resto de las áreas.

¿Podemos estar en un cambio de tendencia?

Otra posibilidad es que la tendencia esté cambiando, que antes tuviéramos una excesiva afición al pleito pero que ahora estemos cambiando de actitud. Veamos la tendencia de los últimos años en los asuntos que ingresan en los tribunales:

Evolución de los asuntos que ingresan en los Juzgados y Tribunales. Fuente: Consejo General del Poder Judicial.

Evolución de los asuntos que ingresan en los Juzgados y Tribunales. Fuente: Consejo General del Poder Judicial.

No parece que la tendencia descrita en el gráfico lo refleje. La tendencia de los últimos diez años es claramente ascendente, en especial los últimos dos. Creo que los clientes o potenciales clientes dicen lo que les gustaría pero luego hacen otra cosa. Si nuestra obligación es anticiparnos a la demanda, tendremos que ver las dos caras de la moneda para saber cómo acertar. Ser capaces de negociar (ofrecer al cliente la posibilidad, habiéndonos formado previamente en este tipo de habilidades que no son nada sencillas) y de acudir a los tribunales.

La necesidad de los clientes puede quedar cubierta con ofrecer un servicio extendido, aunque luego no lo utilice. En mi experiencia como consultor de despachos me encuentro con que los abogados quieren dar respuesta a la petición de los clientes de más información, incluso pudiendo acceder a sus expedientes de forma on-line. Cuando los despachos ofrecen esta posibilidad, son muy pocos los clientes que lo utilizan, pero los demás están satisfechos solo con la posibilidad de poder acceder a su información, aunque luego no lo hagan.

Pero en materia de negociación, creo que los abogados tienen que hacer un esfuerzo. Si la alternativa que se ofrece al cliente para negociar es sólida y esta basada en unos conocimientos y habilidades de calidad, será una alternativa rentable para las dos partes.

Me quedo con la sensación de la primera encuesta sobre lo que los clientes quieren, y con la reflexión del porqué de lo que hacen, acudiendo finalmente a los Juzgados y Tribunales. Algún lector seguro que ya intuye que puede existir una ventaja competitiva en la negociación.

 

Evalúa tu despacho y prepara 2011

Aunque los cierres de año se pueden hacer cualquier mes, parece que nos gusta cerrar los ejercicios mientras celebramos la Navidad. Así que estos días son buenos para ir evaluando lo que hemos hecho durante el año, y elaborar un breve informe con el análisis de lo ocurrido que te permitirá fijarte unos objetivos por escrito para el próximo año y mejorar en varias áreas. Recuerda que los objetivos que no están por escrito se olvidan al poco tiempo y nunca se cumplen.

Aunque lo recomendable es elaborar un amplio informe con muchas más cuestiones, voy a citar algunas de las más simples que resultan interesantes.

1.- Facturación. Como es lógico, conviene cerrar la facturación anual y ver si hemos aumentado respecto del año anterior. Si lo desglosas por materias o sectores (según se organice tu despacho), mucho mejor, así podrás tomar decisiones por cada área de especialidad. Comprueba las facturas pendientes de pago y el porcentaje que supone sobre la facturación. Compara este dato con el año anterior.

2.- Productividad. Partiendo del mismo dato de facturación, examina entre cuántos abogados lo han conseguido. Este dato puede ser diferente a la facturación, es decir, podemos haber crecido en facturación y disminuido en productividad.

3.- Rentabilidad por socio. Éste es el dato del beneficio en las firmas de servicios profesionales. Para calcularlo, no debemos contar cualquier remuneración obtenida por el socio o socios en las partidas de gastos, en caso contrario, el beneficio sería bastante “manipulable”. Para obtener este dato deberás, como es lógico, completar tu cuenta de gastos.

4.- Nuevos clientes. Elabora una lista de los clientes que se hayan incorporado al despacho en el último año y comprueba el porcentaje de facturación que supone sobre el total. Si lo quieres complicar algo más, examina si los servicios que les has prestado los ofrecía tu despacho hace tres años. Compara lo que has facturado a tus nuevos clientes y lo que has invertido en elaborar y ejecutar el plan de marketing para tu despacho de abogados.

5.- Clientes perdidos. ¿Hemos perdido algún cliente? Esto lo deberemos saber con certeza, no cuentan los clientes que durante el año no hayan realizado encargos pero sigan siendo potenciales clientes. Si tenemos alguno en la lista, el coste de recuperarlo suele ser muy alto, lo mejor es reflexionar la causa y que no vuelva a ocurrir con otros.

6.- Repaso de presupuestos que no nos han aceptado durante el año. Este es un buen ejercicio para ir afinando nuestros parámetros de venta. Si hemos obtenido algo de información del cliente después del “no“, lo haremos mucho mejor.

7.- Previsión de ingresos y gastos 2011. Comienza con los ingresos que tengas previstos del trabajo en curso y continúa con previsiones de todos aquéllos clientes que tengas avanzados en acciones de marketing. Respecto a los gastos, intenta pulir la estructura de costes. Clasifica los costes según tu estrategia, y estudia como puedes sacarles más partido. Aumenta los estratégicos y elimina los que no te aporten valor.

La lista es mucho más larga, pero con estas simples tareas podemos examinar si nuestro despacho va por el buen camino, si tenemos mejores clientes, si nuestra estrategia de marketing está dando resultado. También podemos rectificar aquéllas cuestiones que sean mejorables.

Espero que este blog te haya resultado útil durante el 2010. Agradezco mucho todos los comentarios de los lectores que se han escrito durante estos meses. Espero seguir contando con ellos el próximo año.

Feliz y próspero 2011.

 

La relación entre abogado y cliente como componente de la profesionalidad

La sentencia del Tribunal de Justicia (TJUE) de fecha 14 de septiembre de 2010 pone sobre la mesa un complejo tema. En ella se resuelve si dos correos electrónicos entre el Director General de Akcros y el coordinador de Akzo para el derecho de la competencia (abogado inscrito en un Colegio de Abogados neerlandés que pertence a los servicios jurídicos de Akzo, empleado de forma permanente para dicha empresa) pueden ser considerados como comunicaciones amparadas por el principio de confidencialidad que protege la correspondencia de los abogados.

Dice la citada sentencia, dictada en el recurso de casación interpuesto por Akzo Nobel Chemicals Ltd y Akcros Chemicals Ltd, que para que pueda operar el principio de confidencialidad, “debe tratarse de correspondencia vinculada al ejercicio de los derechos de la defensa del cliente, y, por otra parte, que debe tratarse de abogados independientes, es decir, no vinculados a su cliente mediante una relación laboral“. La sentencia añade que “el abogado interno no puede, independientemente de las garantías de que disponga en el ejercicio de su profesión, ser asimilado a un abogado externo, debido a la situación de asalariado en la que se encuentra, situación que, por su propia naturaleza, no le permite apartarse de las estrategias comerciales perseguidas por su empresa y que ponen en entredicho su capacidad para actuar con independencia profesional“.

No es mi intención criticar o alabar el contenido de la sentencia.

La reflexión a la que quiero llegar es que en esta sentencia se ha cuestionado el efecto de la relación laboral cuando el empleador es tu cliente, pero también invita a la reflexión el efecto que puede provocar la relación laboral cuando el empleador es un despacho. Ya hemos hablado en este blog sobre la relación laboral de los abogados, y lo poco apropiada que me parece para un correcto desarrollo profesional de la trayectoria de un abogado. Cuando se reguló la relación laboral de los abogados se atendió más a la forma (dependencia y cuenta ajena, que en el caso de determinados despachos era cierto que se daba) que a lo que podía ocurrir con la profesión de abogado si comenzaba a ser obligatoria dicha relación. Como siempre aclaro, me refiero a los casos en que realmente se da una relación laboral o una relación mercantil, los casos en los que bajo una relación mercantil se encuentra una laboral encubierta son igualmente criticables.

La independencia es un valor que tiene que trabajar cada abogado y repercute en beneficio del cliente. También se podría discutir la poca independencia que puede tener un abogado que obtiene el 99% de sus ingresos de un solo cliente, o aquél que se deja dirigir en sus actuaciones, o el que piensa que los costes determinan el precio de los servicios a la hora de dar presupuestos. La cuestión es que debemos comenzar a pensar en este tipo de cuestiones, orientadas al medio plazo y  que no se ciñen de manera estricta al ejercicio del derecho, si queremos que la abogacía siga siendo un servicio profesional.

No hables para abogados si quieres dirigirte a tus clientes

Es importante saber a quien se está dirigiendo el despacho cuando realiza actos de comunicación. El marketing para abogados esta pensado tanto para comunicar a los clientes como a sus abogados o a la competencia. Estos son los tres planos en los que se puede mover el denominado marketing jurídico o marketing legal.

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Retos de los despachos de abogados para el próximo año

Un año más llegamos al cierre de año “escolar” y es un buen momento para llevarnos de vacaciones algunas reflexiones que necesitan ser meditadas lejos de la rutina del día a día. Después de un año trabajando con despachos de abogados, impartiendo clases en varias instituciones, Escuelas de Negocios y Colegios de Abogados, participando en numerosos foros profesionales e investigando continuamente el sector, llegamos a la conclusión de que los principales problemas que manifiestan los despachos en el último año son, entre otros, los siguientes:

1.- Aumento de los días de cobro, con el consiguiente aumento de las NOF (Necesidades Operativas de Fondos). Los clientes tardan más en pagar. En general, el sector estaba muy mal acostumbrado, porque se cobraba excesivamente bien. Esta circunstancia ha provocado que los despachos se encuentren con un aumento de los días de cobro de facturas sin estar preparados para una correcta gestión de la cuenta de clientes, que en ocasiones, y según el sector principal de trabajo del despacho, ha alcanzado ratios muy altas. El coste de las operaciones se encarece y hay que financiarlo, bien a través de instrumentos de crédito o con nuestros fondos.

2.- Aumento del riesgo por impago. El entorno económico ha cambiado y los clientes también. Quien antes era un buen pagador, ahora tiene un gran riesgo de convertirse en un impago. Conviene establecer sistemas que disminuyan el riesgo en este campo. Es muy fácil investigar si nuestros clientes tienen también problemas de impagos, cómo está su sector de actividad, etc.

3.- El tamaño del mercado disminuye. Pauta generalizada en todos los ámbitos del sector jurídico. El entorno económico está como está, y más allá del clásico “pues a mí me va fenomenal” (me alegro por él) cuando la actividad económica general disminuye, lo hace para todos, servicios profesionales incluidos. En este punto lo mejor, y así lo recomiendo en mis trabajos de consultoría, es adaptarse al nuevo entorno lo antes posible y asumirlo como definitivo. Los tiempos de la “barra libre” ya no volverán.

4.- Las estructuras de algunos despachos no se han adaptado a las nuevas condiciones. Todo cambio implica un esfuerzo, y en ocasiones se está evitando realizar cambios que se necesitan urgentemente.

5.- La incorporación de nuevos clientes a los despachos es muy baja. Algunos despachos se lamentan de los pocos clientes nuevos que llegan, aunque se resisten a adoptar metodologías de captación de clientes y ventas. Siguen viendo el marketing y las ventas como una ocupación para el tiempo libre.

De cara al mes de septiembre, y con los problemas expuestos, nos deberíamos hacer una pregunta: ¿Qué cosas no he cambiado en mis despacho desde hace cinco años? ¿Es viable la estructura de costes para el nuevo entorno? ¿Puedo seguir esperando a que los clientes llamen a mi puerta?

La tendencia a no cambiar las cosas puede jugarnos una mala pasada, puesto que los gastos no se convierten en ineficientes de un día para otro, es un lento goteo de ineficiencia que impide ver su verdadera dimensión hasta que ya es demasiado tarde. Revisa tu estructura de costes, analiza el retorno de cada gasto, decide si es estratégico o no.

Aprovechando la cita de la “estrategia“, ¿sigue siendo posible decir que la estrategia no es importante en un despacho de abogados? En mi opinión, no. Ahora es el momento de tener una estrategia, de tener las cosas claras, de saber lo que no hay que hacer. Cuando los mercados se ajustan, la dirección y la gestión de tu despacho de abogados cobra importancia, y seguir con las ineficiencias de la época de los grandes márgenes es un grave error.

Por último, un pequeño apartado para el marketing en los despachos de abogados. Te va a tocar tener un plan de marketing, y si no tienes claro cómo hacerlo, tendrás que buscar ayuda (libros, formación, externalizar el trabajo, lo que sea). Vender servicios jurídicos va a ser fundamental y el desarrollo de negocio va a estar en primera linea. Además, tendrás que hacer acciones muy efectivas, la única opción es trabajar con presupuestos más bajos e igual de efectivos, la imaginación y la creatividad cobran poder.

Desde aquí seguiremos investigando (agosto incluido), escribiendo, y ayudando a los despachos de abogados a tener una estrategia, desarrollar planes de marketing, aplicar al máximo el uso de la tecnología y mejorar la gestión de las personas, que es lo que nos gusta, y mucho.

La fijación del precio de los servicios jurídicos

Leo en Expansión un artículo sobre la ponencia realizada en el Congreso de la Confederación de Abogados Jóvenes en el que, en sus conclusiones, se exponen unos criterios en relación con la fijación de precios que no dejan de sorprenderme. Voy a intentar explicar bien mi criterio, que, por supuesto, cualquiera puede rebatir. Pero creo que el mensaje que se lanza es erróneo, y al estar dentro del contexto de la abogacía joven, me gustaría ayudar a comprender a ese colectivo que se trata de una conclusión errónea.

El texto dice literalmente lo siguiente: “En la ponencia sobre la Ley Ómnibus, las asociaciones de abogados jóvenes de Madrid, Granada y Sevilla apuntan a que la supresión de la función de los Colegios de fijar baremos orientativos de honorarios o cualquier otra recomendación sobre precios, junto con la de las restricciones a la publicidad, hará que los grandes despachos se lancen a poner en marcha campañas de captación de clientes. A juicio de los ponentes, la infraestructura de las grandes firmas de abogados les permite asumir una importante bajada de precios a cambio de incrementar el número de clientes potenciales, una situación frente a la que los despachos tradicionales o los unipersonales no tienen posibilidad de competir. Esta situación puede poner en peligro la supervivencia  de este tipo de despachos en el mercado”.

Antes de lanzarme a escribir el artículo he buscado el texto de la ponencia para ver si se correspondía con lo publicado en Expansión. Una vez localizado (si tienes interés en la ponencia puedes leerla en este link) y después de comprobar que ese era el sentido de la conclusión, voy a explicar mi criterio, completamente opuesto al expuesto por los abogados jóvenes de Madrid, Granada y Sevilla.

1.- En primer lugar, decir que el precio de los servicios jurídicos lo fijan los abogados a través de sus colegios profesionales, resulta, además de inexacto, pretencioso. Intentar que el precio de los servicios jurídicos sea una especie de arancel que se puede imponer al consumidor de servicios jurídicos pertenece al pasado. El precio de los servicios jurídicos, como de tantas otras cosas, lo fija el mercado, e influyen cuestiones como el número de abogados disponibles, la calidad del servicio, el valor para el cliente y el número de abogados que se dediquen a la materia que el cliente necesita.

2.- Pretender que dos abogados de diferente formación, calidad y experiencia puedan cobrar lo mismo por un servicio jurídico similar es lo más dañino que puede haber para el sector. Es muy sencillo: los malos (que los hay, como en todas las profesiones) estarían equiparados en recompensa a los buenos, así que no te molestes en estudiar, que no merece la pena. El precio está directamente relacionado con el valor que proporcionas al cliente, y no todos los abogados pueden dar el mismo valor.

En este caso el precio es similar, pero el valor es muy diferente.

3.- Es hora de aceptar que si dos abogados tienen que ir, por ejemplo, a una reunión con dos administradores de una sociedad limitada, cada uno puede cobrar lo que quiera. Un colegio profesional no está para decir lo que hay que cobrar en esa actuación. Los colegios profesionales pueden redactar criterios orientadores de honorarios a efecto de tasación de costas, pero nada más.

4.- Concluir que por la supresión de los criterios orientadores y la supresión de la publicidad los despachos grandes van a lanzarse a grandes campañas de captación de clientes es muy aventurado. En primer lugar, porque si lo hubieran querido hacer, ya lo hubieran hecho. En segundo lugar, porque las estrategias de cada despacho limita las posibilidades de lo que pueden hacer. En materia de publicidad, por ejemplo, no creo que veamos ningún cambio.

5.- No estoy de acuerdo en que “la infraestructura de las grandes firmas de abogados les permite asumir una importante bajada de precios a cambio de incrementar el número de clientes potenciales“. Yo diría más bien todo lo contrario. La infraestructura de los despachos grandes limita hasta dónde pueden bajar el precio y el tipo de trabajos que pueden aceptar. Por otra parte, meter en el mismo “saco” a todos los despachos grandes me parece también inexacto.

6.- Tampoco estoy de acuerdo en que dado el hipotético contexto anterior, los despachos tradicionales o unipersonales no podrán competir. ¿De verdad alguien cree que un despacho unipersonal es competencia de un despacho grande? Son negocios tan diferentes, que lo mejor que puedes hacer si tienes un despacho unipersonal es olvidarte de lo que hacen los despachos grandes. Otra cosa es que si haces muy bien las cosas, puedes llegar a tener un cliente de despacho grande. Pero si quieres hacerlo, no copies su forma de hacer las cosas, porque el unipersonal tiene que seguir una estrategia muy diferente.

7.- La supervivencia de los despachos tradicionales y unipersonales (las categorías no son mías, son literales de la ponencia) no se verán amenazada por la Ley Ómnibus ni por la supuesta bajada de precios para captar clientes de los despachos grandes. La supervivencia de los despachos tradicionales y unipersonales está amenazada por sus propias actuaciones, por no adaptarse a un entorno que cambia desde hace muchos años, por ignorar la reglas básicas del management y no tener el más mínimo interés en aprenderlas, por llevar años cargando en los clientes, a través del precio, sus ineficiencias en los procesos, por sentirse superior al cliente cuando éste es la razón última de la existencia del abogado, por no tener una estrategia, por no dedicar unas horas a la semana a darse a conocer entre clientes potenciales y por no aprovechar al cien por cien la tecnología, entre otras muchas razones.

Algunos abogados se adaptan a los nuevos tiempos con un marketing inteligente no exento de humor.

Algunos abogados se adaptan a los nuevos tiempos con un marketing inteligente.

Afortunadamente, hay abogados que están reaccionando, que buscan formación en gestión y dirección de despachos, que se preocupan de trabajar una red de contactos y que se esfuerzan por entender la tecnología. Buscan ayuda para fijar una estrategia y trabajar planes de marketing. Recopilan cuidadosamente la información económica de su despacho para mejorar, reconocen los fallos y piden ayuda. También hay Colegios de Abogados que ofrecen este tipo de formación a sus colegiados, y los niveles de satisfacción de los abogados son muy elevados.

Todo esto les ocupa el mismo tiempo que seguir defendiendo que el precio de los servicios jurídicos lo fijan los abogados. Que cada uno elija el grupo al que quiere pertenecer.


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