February 27, 2011 Miguel Ángel Pérez de la Manga Falcón

Facturación y horas de trabajo

Hacía tiempo que no leía mensajes de abogados en Twitter como los del pasado viernes por la noche y sábado por la mañana. Estos abogados dejaban constancia en la citada red que seguían trabajando el viernes bien entrada la noche o que tenían que trabajar el sábado por la mañana. Con la brevedad que exigen los 140 caracteres de twitter, yo les venía a decir, más o menos, que el trabajo debería poder hacerse de lunes a viernes. Me respondieron que a veces no quedaba más remedio.

Es posible que ante alguna cuestión muy puntual haya que trabajar en fin de semana, o un viernes hasta las dos de la mañana. Pero convertir esto en rutina creo que es un error de estrategia para el despacho o el abogado. Intentaré explicarme sin las estrecheces de los mensajes de twitter.

Formas de facturar más en un despacho

Si un despacho quiere facturar más por abogado (o el abogado que está solo quiere facturar más), desde un punto de vista de los inductores de beneficio de un despacho, puede hacerlo de tres formas:

– La primera, aumentando el margen (rentabilidad) de los asuntos que lleva. Para conseguirlo deberá trabajar incrementando el valor añadido o utilidad que genera en el cliente.

– La segunda, aumentando la productividad. Por aumento de productividad debe entenderse un incremento de la eficiencia operativa. En realidad esto no constituye ninguna estrategia, es algo que debe hacerse sea cual sea la estrategia elegida.

– La tercera, apalancando el trabajo. Delegando parte de las tareas que hacemos en alguien con la experiencia adecuada para esos trabajos, aumentaremos nuestra facturación (tendremos más horas libres para trabajar en lo que nosotros somos más rentables).

Dependiendo de la estrategia y posicionamiento del despacho, deberemos optar por una u otra solución.

Si tenemos que recurrir habitualmente al trabajo en fin de semana o hasta altas horas de la noche, de acuerdo con los tres puntos expuestos podemos corregirlo de la siguientes maneras:

1.- Aumentando el margen. Posiblemente estamos por debajo de la media de lo que cobra el mercado por esos servicios, y por ese motivo tenemos mucho trabajo. Un aumento del margen nos permitirá facturar más con menos esfuerzo.

2.- Aumentando la eficiencia operativa. Si mejoramos los procesos y operaciones podemos facturar más con los mismos recursos. Y lo que es más importante, en el mismo tiempo.

3.- Aumentando el apalancamiento. Cuando el servicio no tiene recorrido en margen, podemos apalancar el trabajo con otra persona que nos ayude para equilibrar las tareas.

Si el remedio que aplicamos es trabajar más horas, podemos tener un efecto positivo a corto plazo, pero a medio plazo no funcionará. Es mejor preguntarse si de verdad no es posible hacer esas tareas en cinco días en los que podemos llegar a sacar ocho horas de trabajo por día. Posiblemente estamos gestionando incorrectamente el tiempo, o bien los procesos y la gestión del conocimiento no están optimizados.

Con toda seguridad los abogados con los que hablé brevemente del tema estaban ante una situación muy puntual. Pero es algo que me encuentro habitualmente y creo que merece algo de reflexión.  Si pasamos muchas horas en nuestros trabajos cada vez descuidamos más la gestión del tiempo (creemos que es un bien infinito cuando en realidad es bastante escaso). De igual modo, la estrategia de negocio hay que defenderla en el día a día. Si no lo hacemos, cuando queremos corregir nos cuesta un esfuerzo adicional innecesario.

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