01/10/2010 Miguel Ángel Pérez de la Manga Falcón

El desarrollo profesional de un abogado

Uno de los argumentos usados en contra de las técnicas de gestión aplicadas a despachos de abogados (es curioso cómo los abogados se niegan a veces a conocer una materia que les va a ayudar) es que sólo se pueden aplicar a despachos grandes (falso) y que son totalmente inútiles cuando un abogado ejerce solo.
Con este argumento se pretende alegar que el conocimiento del derecho es la única vía para que un abogado desarrolle con éxito su carrera profesional. Muchos profesionales están sufriendo las consecuencias de este planteamiento sumamente erróneo, inducido por las facultades de derecho (en las que se ignora por completo la parte empresarial del ejercicio de la abogacía) y el planteamiento tradicional de la profesión en un mercado con escasa competencia (gracias al entorno económico actual, me resulta mucho más fácil explicar y que se entienda que la escasa competencia ha pasado a la historia).
Si quieres que tu desarrollo profesional como abogado (tanto si ejerces solo como en un despacho pequeño, mediano o grande, me da igual) sea sostenible en el tiempo, deberás trabajar los siguientes campos:

1.- Conocimiento y habilidades. En primer lugar deberás estar actualizado en conocimientos relativos a la materia que hayas decidido desarrollar. Pero no basta con eso, deberás formarte en diferentes habilidades, como, por ejemplo, la negociación, la toma de decisiones y la correcta gestión del tiempo. Tus clientes lo van a requerir y los resultados de tu trabajo serán mucho mejores si tienes una buena formación en habilidades.

2.- Credibilidad e imagen. Si ejerces solo, no vas a tener una marca que te ayude a ser más creíble en el mercado, y deberás cuidar tu imagen como profesional al máximo, porque eres el único foco de atención. Así que no creas que por ejercer solo vas a escapar de necesitar un buen plan de marketing y desarrollo profesional.

3.- Capacidad para generar y mantener relaciones. Vital para cualquier abogado, cuya fuente de ingresos proviene de los clientes con los que ha de mantener algún tipo de relación. Las relaciones a largo plazo son las que proporcionan los buenos clientes. Si estás solo, con más razón vas a necesitar mejores clientes en lugar de más clientes, algo que se consigue combinando las habilidades para generar y mantener relaciones con un buen plan de marketing. El abogado tiene que saber seleccionar y moverse en los entornos adecuados que proporcionen los clientes que nos hemos fijado como objetivo.

La profesión de abogado debe observarse a medio y largo plazo. Nuestra forma de trabajar y nuestras capacidades van evolucionando con el tiempo, y un abogado, a medida que avanza en su trayectoria, necesita tener presentes estos conceptos y formarse en ellos. Da igual que lo hagas buscando la información en libros, buscando cursos apropiados (y buenos) o a través de profesionales que te ayuden a hacerlo de forma más rápida y eficaz. El primer paso es reflexionar sobre la necesidad de hacerlo y no vivir permanentemente en el último minuto de un partido de fútbol que vamos perdiendo por un gol y queremos empatar a la desesperada.

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About the Author

Miguel Ángel Pérez de la Manga Falcón Asesor de firmas de abogados en España y Latinoamérica. Creación de partnerships, fusiones e integraciones y desarrollo de negocio. Profesor de management en el doble Máster de la Universidad de Navarra. Autor de libro "Eficiencia y rentabilidad de un despacho de abogados".

Comments (4)

  1. Andres Gutierrez

    Muy bueno Miguel Angel,

    La frase del cierre es más que acertada, tenemos que abogar por una organización cada vez más “aceitada” para evitar el empate en el minuto ´92, o en el peor de los casos, que nos encajen uno en el ´90 y quedemos fuera de la copa…

    Un abrazo,

    A.G.

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