25/05/2010 Miguel Ángel Pérez de la Manga Falcón

Precio y facturación por horas

Publica hoy Expansión un artículo que recoge las opiniones manifestadas en un foro que tuvo lugar en FIDE hace unos días. En el texto podréis ver algunas de las conclusiones debatidas sobre la facturación por horas y la posibilidad de establecer métodos alternativos, que ofrezcan al cliente menos incertidumbre que una factura final con las horas imputadas.

Que en España el cliente está madurando más rápido que el abogado es una realidad. Si se trata de satisfacer las necesidades y resolver los problemas de los clientes, debemos escucharles. Naturalmente, no quiere decir que tengamos que adoptar la estrategia que ellos formulen (nos propondrán un trabajo de máxima calidad a un precio mínimo, como es lógico) pero sí debemos estar atentos a su percepción del precio para adaptarnos al máximo y saber poner de manifiesto nuestro valor.

Quien tenga interés en el artículo puede leerlo pulsando en este link.

About the Author

Miguel Ángel Pérez de la Manga Falcón Asesor de firmas de abogados en España y Latinoamérica. Creación de partnerships, fusiones e integraciones y desarrollo de negocio. Profesor de management en el doble Máster de la Universidad de Navarra. Autor de libro "Eficiencia y rentabilidad de un despacho de abogados".

Comment (1)

  1. Carlos Valls

    Apreciado Miguel Ángel:

    Como siempre, comparto tus reflexiones. La clave es entonces qué entendemos por “valor añadido”, y ahí hemos de dirigir nuestros esfuerzos de análisis. Para ilustrar mejor este concepto, creo que puede ser útil acudir a un ejemplo concreto, el del trabajo más rutinario (por ejemplo, asesoramiento societario a la secretaría del Consejo de una sociedad anónima o limitada que no cotice en bolsa, y con armonía entre los socios). En este caso, creo que el “valor añadido”, que permitiría incluso aumentar algo los honorarios respecto a los que sean de mercado, consistiría en una combinación de diversos factores, como son el orden, la respuesta rápida,la resolución y no la generación de problemas, la claridad en la comunicación, la habilidad para resolver situaciones puntuales que se hayan complicado, la disponibilidad, la comprensión del sector de negocio del cliente,la simpatía, la empatía, etc. (es una lista apresurada, podríamos incluir, seguro, más cualidades).

    Si un abogado puede combinar esos factores, entonces un abogado con menos experiencia (no siempre el socio) podría atender con solvencia estos temas, siempre que tenga talento. Con lo cual, abro un nuevo frente, que es definir lo que sea “talento”. Pero esto ya sería materia para un nuevo artículo.

    Un abrazo.

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